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Diagnóstico Reservado / José Saldaña
Cd. Victoria, 13 de octubre de 2025.- La aparición de brotes del virus Coxsackie, conocido como enfermedad “mano-boca-pie”, ha encendido las alarmas en distintas escuelas y guarderías de Tamaulipas. Sin embargo, la respuesta de la Secretaría de Salud estatal ha sido lenta, confusa y, sobre todo, carente de transparencia.
En lo que va del año, se han detectado más de 40 brotes con cientos de casos en municipios como Victoria, Tampico, Reynosa y Altamira, de acuerdo con reportes oficiales y versiones difundidas por medios de comunicación.
Pese a ello, la autoridad sanitaria insiste en que “no existe una situación de alarma”, mensaje que contrasta con la realidad en las aulas, donde algunos planteles han tenido que suspender clases para evitar mayores contagios.
El problema, más allá del virus, radica en la falta de coordinación y prevención. En lugar de reforzar los protocolos de higiene y lanzar campañas informativas para padres y maestros, la dependencia estatal ha optado por una postura de silencio institucional.
Mientras tanto, son los propios directivos escolares quienes deben tomar decisiones ante la incertidumbre, sin lineamientos claros sobre aislamiento, limpieza o suspensión de clases.
Padres de familia han denunciado que la información llega tarde o de manera fragmentada, y que la Secretaría de Salud no ha explicado con precisión cuántos casos hay ni en qué zonas se concentran los contagios.
La opacidad en los datos y la falta de orientación preventiva son los mayores errores de la actual administración sanitaria. Resulta contradictorio que se minimicen los brotes mientras los hospitales y clínicas registran un incremento en la atención de menores con síntomas de fiebre, ampollas y dolor de garganta. En materia de salud pública, negar el problema nunca ha sido una solución.
Tamaulipas necesita una Secretaría de Salud que informe con claridad, que actúe con rapidez y que anteponga la prevención a la propaganda. Publicar un corte diario de casos, capacitar al personal escolar y coordinar brigadas de desinfección en los planteles sería un paso básico, pero necesario, para contener la propagación del virus.
Los brotes de Coxsackie no deberían ser motivo de alarma, pero sí de responsabilidad. Hoy, el Estado está reprobando en el examen más importante: el de proteger la salud de sus niñas y niños con información veraz, oportuna y acciones concretas.
