Fiscal anticorrupción: el reto real empieza ahora

Entrevista.com.mx

Diagnóstico Reservado / José Saldaña

Cd. Victoria, 9 de febrero de 2026.- La designación de Andrés García Repper Favila como nuevo fiscal especializado en Combate a la Corrupción en Tamaulipas llega en un momento políticamente delicado y socialmente exigente. No es un cargo menor ni simbólico: es, quizá, uno de los puestos donde más se mide la credibilidad institucional del Estado.

Porque más allá del nombramiento, la pregunta central sigue siendo la misma que ha acompañado a todos sus antecesores: ¿habrá resultados reales o sólo discursos bien estructurados?

El reto inmediato del nuevo fiscal no es técnico, es político. La ciudadanía y especialmente los sectores empresariales y sociales que han exigido transparencia ya no se conforman con carpetas abiertas ni con investigaciones que nunca llegan a judicializarse.

El historial reciente ha dejado una percepción clara: muchas investigaciones se anuncian, pocas llegan a sentencia.

Ahí es donde comienza la verdadera prueba.

El combate a la corrupción en Tamaulipas ha estado marcado por ciclos de expectativa y desencanto. Cada nueva administración promete romper inercias, pero la estructura institucional suele imponerse: investigaciones selectivas, tiempos judiciales largos y una sensación constante de que la justicia avanza dependiendo del contexto político.

Si García Repper Favila quiere marcar diferencia, tendrá que demostrar independencia, algo que históricamente ha sido el talón de Aquiles de las fiscalías especializadas.

No será sencillo.

El contexto estatal está polarizado, con una narrativa política que frecuentemente utiliza el discurso anticorrupción como herramienta mediática. En ese escenario, cualquier acción de la fiscalía será interpretada bajo lentes partidistas. El riesgo es evidente: convertirse en un instrumento político o, por el contrario, caer en la parálisis para evitar controversias.

Ambos extremos serían un fracaso.

Uno de los mayores desafíos será romper la percepción de impunidad en casos de alto perfil. La ciudadanía ha visto desfilar acusaciones, auditorías y señalamientos, pero pocas consecuencias tangibles. Sin resultados visibles, la fiscalía seguirá siendo vista como un órgano decorativo.

Otro punto crítico será la coordinación con otras instancias del sistema anticorrupción. Históricamente, la falta de sincronía entre auditorías, contralorías y órganos judiciales ha generado expedientes débiles que terminan desmoronándose en tribunales.

Y en política, las formas importan tanto como el fondo.

El nuevo fiscal deberá comunicar con claridad, evitar filtraciones selectivas y construir confianza pública a partir de la transparencia, no del espectáculo mediático.

Porque al final del día, el verdadero combate a la corrupción no se mide por conferencias de prensa ni por titulares momentáneos, sino por sentencias firmes, recuperación de recursos y sanciones que envíen un mensaje inequívoco: la impunidad dejó de ser la regla.

Hoy, Andrés García Repper Favila recibe un cargo con reflectores, pero también con un enorme desgaste institucional acumulado. La expectativa es alta, pero la paciencia social es baja.

Y en Tamaulipas, la historia reciente demuestra que los discursos duran semanas; los resultados, en cambio, son los que definen trayectorias.

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