El escritor Enrique Jonguitud presentó ensayo sobre el Valle Campesino que perdió Ciudad Victoria

Entrevista.com

Ciudad Victoria, 15 de septiembre.-El escritor Enrique Jonguitud Blanco presentó su ensayo “Lo que la ciudad se llevó: un valle perdido en el pasado”, durante la tercera edición del Coloquio Tópicos Victorenses, realizado en la Biblioteca de la Casa de la Cultura de Victoria.

Como primer expositor de esta edición, el escritor centró su trabajo en la transformación de la zona rural de Ciudad Victoria, donde antiguas parcelas de cultivo han sido absorbidas por el crecimiento urbano y convertidas en fraccionamientos habitacionales.

En el ensayo, Jonguitud Blanco recupera la historia de los ejidos y los conocimientos que durante generaciones dieron identidad a las comunidades rurales, entre ellos el trabajo con animales de carga, la medicina tradicional, las artesanías, la gastronomía y otras prácticas comunitarias.

“Hay prácticas y costumbres que permanecen solo en la memoria. Quienes crecieron en zonas rurales conservan algunas herencias bioculturales que moldearon su identidad: los descendientes aprendiendo el oficio de uncir la yunta y con ello, cumplir con el rito laboral necesarios para trabajar los ciclos agrícolas”, dijo.

El escritor señaló que en el norte de Victoria ejidos como Guadalupe Victoria, El Olivo, Lázaro Cárdenas, Santa Librada, La Presa, La Libertad, La Misión y El Refugio dejaron de ser principalmente referencias agrícolas para incorporarse al crecimiento de la ciudad.

La transformación también modificó la relación de las nuevas generaciones con la tierra. Jonguitud Blanco destaca que prácticas como la utilización de plantas con fines medicinales, la elaboración de dulces artesanales, las celebraciones comunitarias y la enseñanza para montar a caballo forman parte de una herencia que comienza a escasear.

Otro de los puntos centrales es la desaparición de antiguos oficios agrícolas. El texto de Enrique Jonguitud recuerda la práctica de uncir la yunta y el uso de herramientas como el yugo, las coyundas, el barzón, las manceras y el gurgús, conocimientos que fueron desplazados por los tractores y otras tecnologías.

“Esto, entonces, es solo uno de los saberes que se están yendo entre el tiempo y la modernidad y en cuya repercusión quizá no se ha ahondado por completo, pero que definitivamente, han ido deshilachando el famoso tejido social, ese hilo resistente que une y soporta a las comunidades y a su organización”, sostuvo.

Jonguitud Blanco, con su ensayo, plantea que bajo los nuevos fraccionamientos todavía permanecen las huellas de aquel valle campesino y de las comunidades que construyeron su vida alrededor de la tierra.

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